jueves, 11 de febrero de 2010



Me llama la voz de lejos.Es una pupila de fiebre.Hoy es la noche de todos los muertos, la noche en la que mas abierta está la franja entre los dos mundos.Me gustaría salir al monte para oír crujir a los lobos.Después aullar.Tengo un animal dentro, quiere ver la sangre roja del horizonte abierto.La luna me llama desde los espacios abiertos,no quepo en estas paredes, no quepo.En cunclillas quiero estar, quiero respirar a gruñidos, salivar, encorvarme  y mirar , sentir que el aire solo  está detrás del  pelo. En la ciudad me conformo con dibujar mi cara con mi sangre en un papel nuevo, me saco los dedos  y me extiendo.Puedo manchar las paredes con excrementos, llenar la bañera con con aguas negras,oscurecer la habitación y mirar desde la garganta abierta. ¿Para que envolverme en un cuerpo? Soy la inmensidad.Lo invisible. El latido.Estoy en todas las cosas y a la vez me muevo.Salto, del suelo al techo. Mi visión es  granate. Las sombras es lo que veo.