Verás es que hay momentos
en los que
de la garganta
para abajo
no siento el cuerpo
todo es... inmensidad insondable.
Veo como me bailan las retinas
y allá abajo
las puntas de mis pies buscan el suelo.
Sólo sé intentar
no pasar por loca
quedarme flotando, por encima,
de todo lo que me falta
encontrar el resquicio
por donde sujetar la dignidad de estar cuerda
y entiendo por autenticidad dejar que se vea.