llevo media hora sentada así, como a ti te gusta, y sin subirme los pantalones. Lloro, con la cara entre las manos .Al principio por todo, luego he acabado diciendo quiero estar contigo, una y otra vez más, llorando. Que adolescente todo ¿no?, pero también por eso me gustas, porque me encantas, yo te amo desde un calor en el pecho y ya no voy a ser más llorona. Ahora soy la diosa del amor y estoy aquí para concederte tus deseos. Ya sé que ese era sólo el primero. El de las lágrimas.