lunes, 14 de febrero de 2011

Paseíto de reconciliación

Me gusta Madrid. Y llevar la vida bien extendida en los ojos,también. Hoy el centro estaba de mediodía desierto y con esa sensación de pueblo pequeño que todavía se permite esta gran ciudad. Yo estaba de viaje. Cualquier luz era buena , cualquier destino posible en cualquier esquina. Todos los pájaros estaban en las cabezas de los edificios y he caminado con la mirada levantada por los trinos, pareado, pero todo era sólo para escuchar. Una escena de esas que me retrotraen al diecinueve, por lo bucólico. Ese Madrid de los Austrias. Habla. Pese a la ropa, los coches.Todos los eneros, todas las mañanas. Y hoy, yo, despierta. La compra, las llamadas, los portales. Lo mismo de siempre con aura de novedad.