miércoles, 16 de febrero de 2011
Cosas de escalera
Mi vecina tiene un perro precioso. Parece, casi no lo he visto, un labrador pardo, aunque lo de que sea pardo me hace dudar ¿hay labradores pardos? La cosa es que me ha dicho hola sin mirarme a los ojos y eso me ha dado qué pensar. Compartimos pared. Casi cama, nos separa la pared. Parece que todo se oye, ella acaba de llegar, los vecinos de antes no daban un ruido. En mi cama pasan muchas cosas. En la suya a veces también. Su puerta, pegada a la mía, se abre y se cierra muchas veces. La mía a veces no se quiere abrir. Ella no me ha querido mirar. ¿ Pudor o falta de complicidad? Las dos somos jóvenes, yo no tengo perro, pero mi novio en noches de luna nueva rasca con la patita la puerta sin importarle que lo oigan los vecinos. Espero que no proteste a la comunidad, porque los sonidos de mi vida de puerta para fuera deben parecer una orquesta loca.