viernes, 16 de abril de 2010

Planeta Yús (vuelta a la realidad) 8

Llego a casa y se lo cuento todo a Mariletix. Se me ha activado de nuevo la función del lenguaje, rescato palabras, hablo a chorros. Estoy agotada pero me acuerdo de que tengo que desempolvar las galas, la imagen es importante, Cristina va siempre muy guapa. Le quito el plástico al bolso de Carolina Herrera después de años, plancho dos camisas, desecho coser un bajo. Necesito parar la mente y el cuerpo, llevo dos días en modo supervivencia y eso es ir en quinta todo el rato. Los mails acusatorios no pueden conmigo, me siento bien. Duermo. Me levanto tarde, casi descansada, me llaman para otro trabajo. ¿Una prueba hoy a las ocho y media? hoy imposible, pero mañana a partir de las doce sí. Quedo en pasar por un bar de copas a las dos y media de la mañana ( que es cuando hay gente) para meterme un rato en la barra y que vean que es verdad que sé poner copas.Me voy con mis medias negras con bailarinas fashion, mi abriguito de señorita, mi pelo alisado con el secador y mi bolso de marca a colonizar los pueblos manchegos. Si hoy vendo otra  ya tengo asegurados la semana y doscientos euros. Cuando llego me meto en la sala de rituales a ensayar el guión. Me cansa, quiero salir a fumarme un cigarro, pero no me dejan. Tengo que hacer esfuerzos para demostrar interés. Llega Cristina y entonces todo mejora. Empieza la toma de la poción mágica. Hoy tenemos un invitado que cuenta cómo cuando sólo le quedaba un euro se metió en el metro a robar fluorescentes para la peluquería que estaba montando, y ahora tiene 25 y ha hecho una donación al metro de 1000 fluorescentes. Lo importante que es seguir en el camino de uno aunque sea con un euro, dice él. Este no es mi camino, pienso yo. El gran jefe de la tribu me cae cada vez peor, no hay yús para mí porque la venta no está todavía confirmada. Nuestra tropa de tres chicas y dos chicos nos queremos ir pronto a Quismondo de nuevo, allí quedaron cosas por hacer, pero cuando vamos a coger el coche somos seis, hay una chica en su día de prueba como yo antedeayer  que está a cargo de la que conduce. Los chicos resuelven cogerse el metro hasta otro destino. La nueva es brasileña y como demasiado inocente para esto. Dos meses lleva aquí. En cuanto monto en el coche me doy cuenta de que tenía que haber puesto una excusa y haber ido a la prueba del bar de chicas. Me iban a pagar 20 euros y tengo 25 y queda mucho mes, más valen 20 euros en mano que 200 volando.Sí. Tenía que haber ido. Menos mal que me lo he asegurado para poder ir  mañana, pero menudo día me espera, por la mañana recital, por la tarde curro-maratón y a las dos de la mañana, prueba en un pub. Y tanto, sólo para comer. En unos días este desgaste absurdo me puede dar bajón, apunto intentar que no. Cristina hace una a un comercial  de viajes, dice, que entra rápido en el código e intenta negociar en su beneficio, me retiro para verlos, que especie ésta.Él se ofrece para pegarle un tiro al señor presidente, porque estos sociatas, lo único que saben es cargarse el país. Tiene un niño dinamita con pelo rapado y gafas y un parche en un ojo de dibujitos,  que es de lo más feo y  gracioso. Acabamos en una zona casi deshabitada dónde nos abre un negro jovencito que se llama Simplís y que se muestra muy interesado y nos pide que volvamos luego. Soy yo la que está haciendo la venta, y sé que lo estoy haciendo bien. Le decimos que dónde hay una cafetería para esperar y muy francés, nos indica y sugiere que si fuera listo se tendría que venir con nosotras. No es feo Simplís, pero Cristina no quiere ni oír hablar de negros, los negros no son hombres para ella. Son otra cosa. Nos perdemos y acabamos en el campo. Me meo tanto que me veo haciendo pis en la era con el bolso de Carolina Herrera debajo del brazo. Cristina se ríe, la caigo bien, pero no lo demuestra. Acabamos en dos chalets muy aparentes en lo alto de una cuesta y hago una, con la ayuda de Cristina, claro. A las 9 llama la que conduce con mucho apuro de que si nos vamos, y me doy cuenta de que es por la chica nueva, a la que igual que a mí el primer día la dijeron que era hasta las nueve. No hace nada más que decir en el coche que qué raro, que en la entrevista le dijeron que el trabajo era en la oficina. Las dos hembras de la tribu salen del paso rápidamente diciendo que será que ya se han cubierto los otros puestos que había para la oficina y que por eso está aquí. Yo estoy en tierra de nadie. Todavía no soy del clan, pero ya he visto de lo que va la vaina y ellas lo saben y mi silencio es mi complicidad. Tienen que mentir para las dos. No me gusta que me mientan, pienso .En este momento menos que nunca. Y todavía no tengo contrato, ni me han dado demasiadas explicaciones y si mienten desde el principio en que más mentirán. En cuanto llego a la oficina veo a Christian dentro de la pecera, le señalo con el dedo desde la habitación de al lado y abro la puerta con ínsulas de cabreo y le digo, estoy enfadadísima. El me mira haciéndose el sorprendido y me pregunta por qué. Le sonrío y sonríe y me dice que hija de puta. Entran dos, chico y chica por la puerta, sigo con el rollo y les digo con carácter un momento, por favor  y él les dice, nono, pasar, y veo q es otra nueva que esta haciendo la broma con su supervisor de que está decepcionada porque no ha sido seleccionada, y me mira porque ha detectado que yo parecía cabreada, y  claro, uno se da cuenta desde el principio de que hay algo oscuro en todo esto. Christian le da la bienvenida después de darle la enhorabuena y de repente, me empiezo a cansar de tanto guión para todo. Cuando se van, cojo a Christian por los ojos y le digo, necesito saber cuál es mi situación laboral: ¿Estoy dada de alta? ¿con que tipo de contrato? ¿Hay un fijo al mes?. El me responde con otro guión, lo sé en cuanto empieza a abrir la boca y realmente , no me aclara ninguna duda, me habla de un papel que hay que firmar que atestigua que el empleado y la empresa mantienen una relación mercantil, pero que no pasa nada por eso, sólo si él se pone a malas y lo lleva a hacienda, entonces me pueden pillar  a  mí, porque el siempre puede alegar que me informó de  que tenía que estar dada de alta en autónomos. Le comento que estoy cobrando el paro, y me sugiere que podemos hacerlo en b, firmando sólo una factura de circulación interna de la empresa. Incluso si quiero un adelanto nos podemos marcar un objetivo. Repaso: si quiero me pagan en b. Me amenaza sutilmente constatando que tiene todas las de ganar. Se me queda otra frase, " yo no me dedico a estafar a la gente", le digo que no me de de alta de momento, que mañana le confirmo qué prefiero. Cuando vuelvo en el metro con otros compañeros, hablan de alguien que se  hizo 5000 euros el mes pasado, y yo ya sé lo que va a pasar. No me van a pagar.Me quedo sin derecho a paro ni  a  ayuda ni a nada con un contrato mercantil. Y  si mañana me voy, no me van a pagar. Sólo si sigo aquí mucho tiempo y entro en el juego. No sólo de vender, también en el de las convivencias: hay una fiesta pregonada por todo lo alto el viernes, un curso de pre-gerencia al que todos los nuevos deben asistir, en fin. Esta empresa se aprovecha de la crisis. Te venden un trabajo genial cuando lo necesitas y si no entras en la secta después te las ves putas para cobrar.  Y  si yo mañana me voy no cobro mis doscientos euros, seguro. Yo no, pero ellos van haciendo beneficios con  trabajadores que nunca existieron.Merde. Mantengo el tipo y cuando llegue a casa lo pienso.Me cuenta un chico que lleva un mes que no ha hecho ninguna venta todavía, que las primeras se suelen caer. Sé que las mías no se van a a caer, pero pienso que te pueden mentir, no eres tú quien llama al día siguiente al cliente para confirmar el alta. Que asco de mundo. Llego a casa y se lo cuento a Mariletix que lo ve raro raro también.