viernes, 16 de abril de 2010

Algún día

Me abre con su barriguita. (No) hay (h)olas, sólo nos miramos  a los ojos y entonces me dice : es muy fuerte. Me presenta al padre de la criatura, a quién no tenía el gusto de conocer, está metiendo algo en el horno, y tiene una amplia sonrisa. En la televisión está Rak en otra orilla do mondo, Río de Janerio. Más tarde en otra pantalla aparecen Dani y su chica, en un pueblo de  Cáceres. Sacan otra ecografía, están de tres meses. Mis amigos empiezan a ser padres. Me desubico. Me siento atrás, y bastante tengo con el nivel práctico de mi vida cómo para tambalear ahora en el emocional. Quiero una barriguita y una mano que la acaricie todo el día. Al pasar, al sentarse, al dormir.