martes, 13 de abril de 2010

Planeta Yús ( en pista de aterrizaje) 4

Admirablemente, la gente responde bien, es decir, no se molestan porque llames a su puerta y les impongas hablar  3 minutos mínimo con el guión que , pretendidamente natural, llevas aprendido. Yo sería muy tajante, no daría opción. Es como cuando te llaman de telemarketing pero en la puerta de tu casa, es una invasión de tu intimidad considerable, todo por andar buscando dinero. Que tan digno como cualquier otra cosa, pero por principios no dejo que me invadan así, si quiero algo, voy a buscarlo. Mi teléfono no está en muchas bases de datos. Recuerdo cuando también trabajé de teleoperadora para un banco muy famoso. También buscábamos dinero. Nos hacían llamar presentándonos como "alguien" de ese banco. Mismo nombre para todas las chicas, mismo nombre para todos los chicos. Primera inmunidad. Después le comentábamos al querido cliente que revisando los datos del seguro de su vivienda, veíamos que había una descompensación extraña entre la prima del continente y la del contenido y que le aconsejábamos equipararlo para evitar posibles inconvenientes. Con esta sencilla operación de engaño, ese banco, ingresaba unos dinerales al año. Nadie podía reclamar nada en caso de descubrirse timoneado, llamada desde un fijo que nunca se respondería, departamento de telemarketing, ajeno a el mundo oficinas, la próxima vez, María, no haga nada por teléfono, venga aquí y nosotros, la oficina de toda la vida, le aconsejaremos. Mierda podrida el mundo financiero, comercial, el mundo del dinero. Si hay dinero de por medio se pierden los derechos fundamentales, los lazos básicos. No es sano que el dinero se establezca como objetivo en cualquier tipo de trato con otro ser humano, pudre primero al que lo busca, es una involución, ésto. Ni por trabajo ni porque el trabajo dignifica al hombre merece la pena el trastorno que causa a quién lo practica y la contaminación que supone dicho individuo para el planeta. Pero ya llegará el día en que este sea uno de los primeros mandamientos. Ahora, estamos en Toledo, vendiendo alarmas. La gente responde admirablemente bien, y aparte de que hay una estrategia de marketing clara y campante, tampoco parece que sea mucho engaño. Es decir lo de que se buscan a dos vecinos es pura chorradita, es hacer sentir distinción al que lo adquiera, porque es uno de los elegidos, pero.... alguien que llama a tu puerta y te entra así, no sé, canta el alirón , no? Tragarse también que porque te pongan la placa en la fachada vas a pagar menos porque eres tratado como colaborador publicitario,pfffffff, pero si todas los sitios que tienen alarmas tienen el cartel puesto, si el cartel es mas alarma que la propia alarma, si los ladrones lo primero que miran es si hay cartel de alarma, que no son tontos, cómo que lo pones por publicidad...es fácil que te suene la mentira en los oídos. Al fin y al cabo una alarma es un negociazo en la cultura del miedo, no termino de pensar que engañe a nadie ofreciéndoles lo que quieren, no es caro el asunto, lo único que ocurre es que hay una técnica de marketing depuradísima en la manera de contarlo para asegurarse el 500 por cien. Hubo alguien que contestó al abrir la puerta, no quiero alarmas y estoy en contra de las alarmas, y le entendí bárbaro. No me costaría moralmente este trabajo, no es , por los datos que hasta ahora manejo, engañar del todo, o gravemente. Es más, si hay alguna engañada soy yo. En la entrevista el trabajo era en la oficina, por ejemplo.Y eso de momento.