lunes, 12 de abril de 2010
De noche
Me paso la mano por el vientre y las caderas y me digo preciosa yo sola. Quiero enamorarme de mí de esa manera que siempre he buscado que alguien lo hiciera. Desde hace pocos días vuelvo a sentir mi poder. Miro mis piernas abiertas a la luz de la ventana en la sábana oscura. Mi silueta soy yo y me recuerda. Mis muslos me trasladan a otra época. Conozco esas líneas y sus inflexiones. Estoy queda. Sin levitación. Pero con el centro abriéndose de a poco, hasta que llegue a mi mano una espada de oro que corte las cabezas necesarias.