Derrochar alegría
encontrar la seriedad.
Sí.
Como las monedas de oro
que me caen ahora en los pechos
cada vez que me corro.
Yo creía
quería
mirar para atrás y ver ojos que empujan
acaricia la cintura
sube por la espalda, eso
pero
el puto pero
¿ por qué esperabas, niña?
¿de dónde lo sacaste?
dice la voz
y sé que contestar,
pero renuncio a ello.