De día. Viernes 8 de la tarde. El gentío es insoportable para alguien como yo que quiere, con todo su cansancio, llegar a su casa y tiene que cruzar la plaza. Es impresionante para cualquiera, ya no hay sólo jóvenes, como anoche, ahora papás con niños. Ancianitos. Señoras. He visto hasta bakaladeros. Ella se me acerca, muy hippie, con todo su pelo blanco y toda su levita azul con un bote de plástico lleno de chupa-chups verdes. Grita, " Chupa-chups de marihuana, para chupar lo que nos de la gana" Un abuelo delante de mí se vuelve con sonrisa cómplice, aunque debe vivir en el campo, aunque no debe haber fumado en su vida. Yo la iba a dejar pasar, pero en el útlimo momento le compro cuatro.Dos por un euro. Luego los reparto, pienso. Antes de subir a casa me compro pollo para comer, voy a dormir un rato, a las 12 sé que han quedado, lo único que tengo claro es que en casa no me quedo.
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Ahí a lo lejos veo un megáfono. Deben ser ellos. Sí. Me siento en el suelo y lo escucho todo todo. Flota en el aire. Eso tan dicho. Aires de revolución.Todos se emocionan, todos tienen buen rollo. Todos quieren decir lo que han tenido tanto tiempo callado. Me muevo. Me encuentro con Pep, aha. Está igual, pero más delgado. Tantos exámenes en humanidades que compartimos. Tantos apuntes prestados. Curra de periodista y no hace falta habalr porque ya lo dijimos todo hace años. Que qué bien que hayan arrancado. Cervezas, amigos, suelo. Vuelvo. Lo que tiene la poesía así es que termina por aburrirme. Hay que ponerle un coto a todo, no se puede pedir al cerebro imposibles. Decido deambular. Y sin querer llego ALLÍ. Ah. Está sonando la música, y de qué manera. Es imposible no pararse a escuchar y a ver. Ella es la maga de todo , lo tengo claro, toca despacio ese instrumento raro mientras de vez en cuando sirve té o prende incienso. Todo es sur, andalusí, árabe. Le estoy viendo cambiar de instrumento como el que cambia de sombrero. Da igual cuerda que viento. Ya se me están moviendo los pies cuando un chico negro se acerca a hablarme, pero, no, que nada me pare y menos un hombre con su viernes noche. Todo es música y vuela.