Había mucho ruido
ya sabes
ese sonido de cuando
la humanidad
en pequeñas muestras de población
celebra
vive y celebra
pero como ya se perdio todo sentido
todo queda en carcajada hueca.
Mucho ruido.
Tanto cómo para que
el silencio interior
se hiciera inmenso
y ahí pudo,
ahí recordó
que la felicidad
es una corriente
que casi siempre se pierde
pero que siempre está,
emana de algún punto
y siempre es una fuerza
con ganas de subir a la cara
y hacerse risa.