viernes, 26 de noviembre de 2010

Ha salido un guante de raso blanco
del cajón con patas que me dió mi abuela.
Yo buscaba improvisar un antifaz:
es luna llena y
por la ventana del techo de mi cama
entra demasiada luz blanca
a los ojos de  mi inconsciente.
Que me dé
pero que no lo vea.
Podía haber salido un calcetín
de todos los días
o una media
para algunas noches.
Un guante que no recordaba
de tela de amor y color puro
para mí que he pedido.
Lo que sea bonito, he pedido.
Y me parece magia,
porque ella es meiga.
Poesía.
Dios.
Y la palabra
cayendo en los ojos tapados
la mayor creación de la raza.