sábado, 10 de abril de 2010
Planeta Yús ( ójala que fuera que sí) 1
Yo llegué ansiosa porque fuera que sí aunque ya el día de la entrevista volviendo a casa me dio bajón y tuve que meterme en la cama. Creo que en lo más profundo de mí atisbé tan claro el asunto como mi necesidad y fue demasiado pa´l body el atisbo. La cosa es que llego, con toda mi motivación entrenadita antes de salir de casa y de nuevo reparo al sentarme en el bacalao de Máxima Fm que suena a todo volumen en la oficina.(Uf). Me cuento que bueno, que me va a venir bien un poco de ambiente fiestero y juvenil pese a que la superficialidad y el encefalogramaplanismo sean el contexto. Me pasan a la sala de espera. Me pongo el agua que me ofrecen y toda dispuesta a volver al mundo real puro y duro me leo el 20 minutos y el ¿ADN?(uno de los otros). Una o dos veces. Se oyen voces. Bastante altas, sobre todo bastante enérgicas, y de una energía muy concreta. La de antes de la batalla. Comerciales celebrando ventas es la frase en mi cabeza. Esa animalidad básica de bestia depredadora transmutada, analizo, por la introducción del dinero en el hábitat. "Ahora te atienden , es que están celebrando un cumpleaños", la chica que te llama te cita y te recibe tiene unos tremendos ojos verdes que son de gato callejero que sabe leer latín. "¿Estoy yo sola para la prueba?", por hablar, por parecer lo que sea, porque quería que fuese que sí. Mirada fija, inmutable, se ha peleado muchas veces, "había otro chico pero... no querrá trabajar" y todavía me sigue mirando. Bueno. Con ésta si trabajo aquí no sé yo si entronco. Al periódico de usar y tirar. Entonces se abre la puerta de la fiesta de cumpleaños y salen como 20 personas en estampida, pero centrados, como con poco alcohol para tanto oé oé . Era de esperar, no sé, corbatas desabrochadas, cubatas en la mano, caras de risa tonta....pero oye, en este cumpleaños, todos salen de lo más serenos y energéticos. Que sanos. O esta empresa prohibe hasta el cava catalán, con todo el glamour que tiene eso para celebrar una venta. "Vente por aquí", me dice el gerente que me hizo la entrevista, que no tiene más de 28 años y ojos azules mentireiros.