domingo, 11 de abril de 2010

Lulú

Tiene una melena ondeante y espesa de pelo suave y fuerte hasta por debajo del pecho. Mirada en suspensión. Si la miras a la cara no sabes si va a morder o si su natural dulzura la martiriza.Yo creo que está peligrosamente loca. Magnéticamente loca. Contenidamente loca."¿Eres leo?" le pregunto. "De ascendente", me dice, "¿cómo lo sabes?". Por la melena, por la postura, por los ojos, por el silencio, pienso. Con esa cara podría tener a cualquier hombre cualquier noche. Pero con todo lo ella que es, prefiere hacer de él. Cuando pasa por detrás de mí en la estrecha barra y se apoya con las dos manos en mi cintura me agarra como un hombre.No sé que pena le pesa, pero quiere sacársela. Cuando he pasado por detrás de ella en la estrecha barra y la he avisado con la mano en el omóplato me ha mirado. Quería que viera  que la encanta que la miren por la espalda, tener que girar la cara y  abrir la boca de labios gruesos, aprovechar  para separar un poco las piernas y encajar la cadera en la postura de ofrecer su sexo. Conjuntar en un movimiento círculos y triángulos.  Soy sensible a la belleza, pienso. Me río , sin escándalo. Porque desde la sombra,  lo entiendo.En este bar de chicas, contra todo tópico, estoy viendo las caras mas bonitas de los últimos tiempos. Y hay hombres heteros que vienen por aquí que deben pensar lo mismo cuando se convierten en Adán  contemplando  el paraíso. Me sigo riendo.