viernes, 12 de marzo de 2010

La nieve es la conciencia
que a veces regala el cielo
y entonces no importa el frío.

Mi casa es una guerra.
Mundial.
Todos los estados están sitiados
no hay aliados ni treguas
esto
repito,
es una guerra.
Mi mente mi única trinchera
el resto, territorio enemigo.

Los copos que copan
caen
con tanta dulzura ahí fuera que,
quiero salir descalza a pisar el frío
ofrecerle a dios la oportunidad
de salvarme,
parando con hielo mis ganas de abrir fuego,
o empujándome a resbalar,
siempre que prometa
que
estallaré en rojo bomba
antes de llegar al suelo.