jueves, 15 de septiembre de 2011
Fabolous-a-mente
El bar se llama Fabolous y me tienta. Están a punto de cerrar, pero aquí voy a volver, ya lo sé. Será por el fucsia de las paredes de fuera, el fucsia, Amperia, llamándome en cada lugar que poso la vista.No. El bar tiene vibra y se ve. Toda la gente que hay fuera parece interesante. También su chico, eso fue antes de que se supiera. Y los amigos de su chico. Cool people. Gente de mundo, las mentes abiertas que buscaba yo con 20 años. Yo he vuelto a fumar y entonces pierdo la función del lenguaje. Me quedo atrás y miro. Habla en un acento muy cool, muy colombiano con pasta, del amor y de toda la gente a la que se puede amar que se conoce todas las noches. La noche es un sueño me dice mirándome a los ojos detrás de sus gafas. Todo es mentira, dice. Yo atrás. No quiero contestarle, a veces, las obviedades me aburren. La creación me distrae. Los inconscientes me distraen. Va detrás de tres o cuatro, a ver a quién se folla. Qué amplitud la del amor, pienso. Qué disfuncionalidad del lenguaje. Es verdad que todos son atractivos. Niños bien, de lejos. El problema de esta gente es el consumo, ya lo contaba estupendamente Historias del Kronen. Al bar vuelvo seguro, pero las poses me matan, y la interesting people pierde rápido su interés. Querría unos ojos, unas manos, un silencio antes de estallar en carcajada porque vuela cualquier hoja de papel.