No hay salida y no hay salida.
Fin del laberinto.
Acepta sus paredes como tu casa
ama su serpiente como tu camino
olvida los centros
saluda la alienación del amor
por el yo-yo
¿ No ves cómo se afloja
y se extiende la cuerda
siempre
por el mismo corredizo?
No hay salida repito.
Pues volar.