¿Nos vamos al campo? le digo. Al pantano o al Soto, necesito mirar kilómetros de árboles, agua en movimiento, el sol en la cara. No tiene muchas ganas pero me ama y me lleva. Acabamos en la presa de las Cogotas, que reúne todos los requisitos y se tarda menos. Cuando nos bajamos del coche vemos la piedra idónea, es la más grande, es lisa, vamos a caber las dos, nuestros maxibolsos y nuestras bolsas de chuches, tumbadas panza al sol y sin ningún problema. Cuando llegamos lo vemos. Hay un corazón pintado con spray rojo con un te quiero enorme. Nos reímos, yo le digo ¿ves?, es un mensaje del universo para nosotras, que nos van a querer muucho, el futuro nos lo dice. Y tarde de sol en amistad, porros y corazones caídos del cielo.
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Estoy tan delgada
que me clavo en la piedra.
Mi cuerpo minúsculo
tiene tantas esquinas
como el granito silvestre.
Casi nunca los hombres
me dejan reservas
en las que acunarme.