martes, 8 de marzo de 2011
Escribir por escribir, decir por decir algo. Las palabras bullen y yo no las quiero mirar, porque son pájaros con toda su algarabía. No temo que echen a volar, no es eso. Es que no me gustan todos los pájaros por eso tengo miedo de cuál es el que pueda escaparse. Hay algunos que son pájaros fantasma, como los barcos pirata que causan destrución en alta mar. Como la sensación de frío en la nuca que inquieta tanto. También hay pájaros con los ojos rojo sangre y esos son los que mas temo. Intento darles pan y azúcar y agua, explicarles que su retina puede volverse amarilla pájaro. Están histéricos. Quieren salir en bandada y comer a picotazos. Pero al final la calma, porque aunque las vísceras, con su cerebro de vísceras no lo entiendan, el corazón al final pesa, y no sé odiar, dice, no es bueno odiar, dice, mientras pumpunea...