La valla se confunde con el vestido de la chica, se encuentran las rayas y los colores. La pareja que está a mi lado decide que para qué dejar de discutir después de tantos años, empiezan el protocolo, se levantan y se van. No le va a gustar, pienso, pero a alguien le gustará. Dejo que se me queme el lado izquierdo de la cara, todo lo pueden el sol y la música de los chicos esos. Creo que se me ve desde todos los ángulos de la plaza, soy primavera también, al borde de florecer.