...los pensamientos fueron tan fuertes que se hicieron voz y la voz lo ocupaba todo y todo era yo.Nada podía ser fuera de esa existencia. Yo prestaba el movimiento, la terrenalidad a esa cosa que adquirió vida propia y mis ojos pasaron a ser los ojos que miraban ese cuerpo de palabras y mis manos, las manos que harían, aunque a veces pretendieran librarse de un manotazo o rebelarse acogiéndose a la más pura quietud.