domingo, 14 de noviembre de 2010

Cristal de roca

Miré a mi alrededor
y vi
a todas las fieras
escondidas.
Me puse
el corazón de piedra
y el cuerpo de agua
(así no habría problema
con las lágrimas)
sólo necesitaba
pies de viento
y manos de tierra
para ganar la guerra.
Andando llegaré
a una pradera
que no estará devastada.
Allí podré abrir
mi corazón
dónde no me hieran
allí podrá la sangre
devolverme la carne al cuerpo
para poder tocar
y ser tocada.
Lo primero que quiero coger
es
tu mano blanca.