jueves, 2 de septiembre de 2010

Me ha sorprendido ver que la tardanza exacta en limarme la uña ha sido de tres minutos. Que pereza lo de las uñas. No sé q que recuerdo lo tengo asociado pero siempre llega un momento en que la ansiedad me supera y quiero terminar rápido. Lo peor son las primeras veces, cuando has dejado pasar mucho tiempo y el arreglo es más intenso. Hoy me despierto en deja vú constante. Todo empieza por la luz, el nublado me retrotrae a meses atrás cuando el cielo gris era lo mismo que la tristeza y hacerme las uñas una de mis ocupaciones constantes. Y había pocas más. Parece que se ha ido el verano y ha dado una vuelta para atrás, es casi primavera y yo no puedo superar mi tristeza. Me gustaría parar la rueda, pararla por tres días más, aprovechar las lluvias para caminar por la calle, dedicarme a observarme desde fuera, detectar q no me poso dentro y esperar que el humo me lleve.