martes, 7 de septiembre de 2010

Es un calor. Raro, porque pensándolo es un escalofrío, pero no, de repente la vida y sus momentos duelen calentándome el pecho.  No veo la realidad bien construida. Las cosas, el funcionamiento de las cosas, lo veo muy equivocado.No hablo del subjetivo, hablo de lo que objetivamente puedo observar. Los veo a todos andando por atrás y todo me da pena. Las vidas solas, los trabajos buenos, las vacaciones, las cenas, sólo sumergirse en un amor limpio como el agua clara que claree las aguas sucias, sólo buscar la transcendancia a través de la creatividad constante, no le encuentro sentido más elevado a la vida que mirar lo todo  absorta durante días mientras como, cago y callo. Y escucho. Con cuatro oídos.