martes, 20 de julio de 2010

Hay mucho jaleo. El productor, la cantante, el realizador y el actor famoso están sentados en la mesa. Camina mucha gente por la casa. Me he quedado en una esquinita del sofá pensando las acciones de cada plano, con el tabaco, cenicero, post-it y bolígrafo. Observo dentro de la escena como de lejos. Ya sabes. Buenrollito de la situación. Yo, es verdad que estoy triste. Ahora caigo. No es miedo sólo. Es certeza. Tengo que vivir conmigo. Son tantas veces que no sé si sacarla del bolso. La última vez, digo. Si no fuera por ...(  un momento, teléfono)
Si no fuera decía, si no fuera por nada, digo. Me ha robado el productor mi esquina chiringuito. Sé todo lo que me está volando alrededor de la cabeza, son fantasmas vivos. Busco el ancla. Algún ancla. Algún ancla de acero fino. Que me pose en algún bronquio mientras inspiro. Que me apoye el pie cuando piso. Que presione la tecla sin dudar cuando escribo. Que me saque de la rima en i-o. Flu -ir para otro sitio, io. Yo. Pausa. Más pausa. Es un inconmesurable. Abismo. Cerrar los ojos y pensar en la luz al final del túnel, la luz al final del túnel.