seguir la huella.
Buscarla en cada trazo
vivir segundo a segundo
mirando
como cada unidad crea
hasta controlar el pensamiento.
No dejar que crezca la enredadera.
Construir algún simulacro
de amor de sangre y de tiempo
hasta que la realidad
lo haga suyo
y todo el dolor
parezca un recuerdo
de otra era.