domingo, 11 de abril de 2010
Planeta Yús ( por el túnel) 2
"Cristina va a ser tu supervisora", me dice. Cristina está junto enfrente de mí rodeadas ambas por tres personas a cada lado. Tiene una sonrisa absoluta, por debajo, piensa. No habría podido saber en ese momento que será lo único que me rozará el corazón de este planeta. Todos sonríen mucho, van bien vestidos, de nuevo ni rastro de alcohol ni de dulces ni de comida ni de ningún acto cumpleañero. "Vente conmigo". Me lleva afuera a fumar un cigarro con todos los demás, unos 10. Me presenta. Saco mi tabaco de liar con ademanes del que lo hace porque es mas sano aunque ya sé que todos los ojos me observan de refilón y que apuntan, aunque sea por ahí atrás, el dato. He pasado de venir arreglada, que me hubieran dicho a qué venía. Estoy maquillada, bien vestida pero informal, sólo presentable. Son todos jóvenes y simpáticos. Y lo que yo denomino simples, banales. "Vamos, que tenemos que coger el coche". "¿Es que no se trabaja aquí?", intento saber. "Hoy tenemos que coger el coche". Se distribuyen y quedamos cinco chicas para un renault megan que es de la rubia con coleta y ojos azules. Mona. Pijilla. Gafas de sol de una marca conocida que no recuerdo en la cabeza. Otra vez ponen Máxima Fm, esto es una empresa homogénea o hasta lo podrían hacer a posta aunque aún no sé porqué, voy pensando cuando buscamos como coger la M30. He acabado en medio. Casi como por ser la nueva. Nos vamos a un pueblo de Toledo, toma ya. Me he quedado lacea, asténica. Me están entrando ganas de llorar y mis gafas de sol Ray Ban también son de marca, y buenas, pero no son de passta, son metálicas y la manía de no usar la funda las ha debido aflojar, y andan los cristales y la montura sueltos por mi bolso. En un sitio así, ¿cómo superar el momento?.Lo intento hacer con las manos dentro pero lo dejo. Demasiado movimiento mientras buscamos el acceso a la M30 , la que conduce parece no saber el camino y nos pregunta al resto. Hace mucho que no monto en coche, ya es primavera, mis lentillas pasaron de fecha y la luz-contaminación amarilla de Madrid se me mete en las córneas, y además no me deja esconderme en ningún hueco de la mirada. Toledo. Ok. Me rindo. Tengo 8 euros en el bolsillo para los restos, éste es el único cv que ha dado resultado por el momento y si hay que irse a Toledo, incluso todos los días, incluso aunque aun no sepa nada del trabajo, pues.....se va. El objetivo es solucionar el bache monetario. Cristina está a mi derecha. A la izquierda otra chica cuyo nombre no recuerdo, vestida más informal que yo todavía y cómo de otra materia. En el asiento de delante Joana, a su bola. Cristina quiere darme coba, saber, lugar en el que vivo, tiempo que llevo buscando trabajo, en que otras cosas he trabajado, sobre todo, que me sienta cómoda, alegría y Máxima Fm. No sé si voy a soportar todo un viaje con el bacalao y este hablar de nada, de dineros, de pisos, de todo pero de nada. Bueno. Se centra la conversación en Parla porque pasamos por allí y es dónde vive Cristina, y yo lo confundo con Pinto y le hablo de unos amigos que viven cerca de una rotonda con una fuente y nos enredamos intentando dar con el sitio. La casa con una salamandra de hierro en la fachada que parece de verdad es el punto de referencia. Caigo que es entre Pinto ( y Valdemoro,ja) y ya, descartamos el enigma. Que ahora veré cuando lleguemos de lo que va el trabajo. Que ya me van explicando luego. De repente aparece Zapatero en la conversación. Cristina es del PP y a mucha honra, la chica de mi izquierda no, empiezo a pensar que sus miradas encierran algún mensaje. Cristina no lo dice, pero desprecia a los socialistas. Lo ha dicho ya como cinco veces, lo de socialistas. Yo creo que quiere que me manifieste. Yo paso de la política, le digo. Me siento en España, de repente. Y en la guerra. Tengo a mi derecha a la derecha y a mi izquierda está la izquierda. Yo me habría exiliado. La derecha no quiere vencer, quiere aniquilar.La izquierda pone la otra mejilla en actitud cristiana pero espérate tu a que se rebele. Miro el paisaje. Que horror los campos abonados con la sangre de sus hijos, y que sea el odio lo que los ha matado. Por lo menos conduce bien la conductora. Me acuerdo de él. De lo demás. Y mas resuelta que un ocho saco la montura, los cristales, los monto, los limpio y me pongo las gafas, porque ahora sí, puedo llorar. Me decanto por el humor y cuando me dicen que ahora me tienen que soltar en el pueblo que después de varias cavilaciones han elegido como destino y que tengo que volver sola a la oficina, les muestro mi entusiasmo por estar haciendo una ginkana. En fin. Trabajar es trabajar y ya he hecho de todo, que más da nada, tengo 8 euros en el bolsillo.