Para belleza la del león vencido por el escorpión en un amanecer azul. Parece que duerme mientras intenta que el veneno pase por su cuerpo sin detener con su corazón. Viaja por los límites de la fuerza buscando que la picadura mortal no acabe con su vida y con su grandeza.
(Lo más pequeño puede portar la muerte entera. Lo aprehende, registra el equívoco, sin respirar)
Con el noble instinto quiere salvarse del encuentro con la muerte, y después de eso, seguir siendo el rey de la selva. Tiene las patas recogidas, los ojos cerrados y la melena esparcida por la hierba. Cualquiera diría que ya está muerto, pero,
antes de que la atmósfera sea amarilla,
emitirá un sonido que recordará que la naturaleza tiene profundidad y
se levantará despacio, eligiendo el mejor sitio para
pasar el día sin hacer nada más que dormir y observar. Dentro de unos días, volverá a cazar.